Me gustaría abrir un hilo para que pegáramos las noticias que nos llamen la atención. Tan fácil como copiar y pegar un artículo de un periódico digital. Para que estemos al día y podamos tener otro tema más de conversación en nuestras reuniones.Voy a empezar por esta:
NOTA: SI PINCHÁIS EN LA SOLAPA DE INTERNACIONAL DEL PERIÓDICO "EL PAÍS", A LA DERECHA ESTÁ EL HIPERVÍNCULO "Cuadernos de Kabul" para poder ampliar este resumen que pego a continuación:
El enviado especial de EL PAÍS escribe en su diario sobre la vida cotidiana en Afganistán antes de las elecciones presidenciales
RAMÓN LOBO | Kabul 12/08/2009
CUADERNOS DE KABUL
La capital de un país acostumbrado a las guerras es una ciudad sucia y caótica tomada por el tráfico y los bocinazos. Se nota que no existe la costumbre de seguir las normas.
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La seguridad y el miedo
Quien inventó el miedo inventó el negocio. Y la guerra es uno de los mejores para los que no hacen cuentas con la conciencia. Kabul, como antes Bagdad, se está llenando de guardias privados armados hasta los ojos.
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Desagradable recordatorio para los testigos de la guerra
La noticia del accidente del fotógrafo Emilio Morenatti y del camarógrafo indonesio Andi Jatmiko en una carretera de Kandahar ha conmocionado a la creciente colonia de periodistas en Kabul. Estas cosas siempre son un desagradable recordatorio, como cuando se hunde un pesquero o se produce la explosión en una mina.
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Hoteles, Kapuscinski y la competencia
Ryszard Kapuscinski tenía una manía en sus viajes: personalizar la habitación del hotel en la que iba a pasar tiempo durante una cobertura informativa.
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Los niños que quieren ser médicos
La ciudad vieja de Kabul, al otro lado del monte de la televisión, huele a polvo y arena. En 2001 parecía Grozni o Dresde: una alfombra de edificios derruidos en los que no cabía una bala ni un muerto.
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El bar que odian los talibanes
Rugula tuvo poco trabajo ayer en la barra de L'Atmosphere, el bar-restaurante de Kabul que los talibanes han señalado como candidato a ponerle una bomba. Para los radicales se trata de un antro de perdición intolerable: vende alcohol y las mujeres occidentales se desvisten hasta el bikini para sumergirse en la piscina y combatir el calor seco de esta ciudad. Tras el atentado en la puerta del cuartel general de la OTAN, los extranjeros, que son los clientes habituales de L'Atmosphere, no estaban para bromas y decidieron quedarse en sus casas.
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Oficios de miseria alrededor de un Kebab
Los restaurantes de comida afgana en Kabul no tendrían mucho éxito en España y hasta es posible que las autoridades sanitarias los clausuraran por falta de higiene. Se trata de un problema de umbrales. El de la pobreza, por ejemplo: el 42% de los afganos vive en la miseria.
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El niño del zoo de Kabul quiere volar
El zoológico de Kabul es tan pobre como el país que lo acoge. El taquillero Freidum está sentado al otro lado de la ventanilla sobre una silla desdentada. Extiende ceremoniosamente dos entradas como si en ese gesto descansara la esencia de un Estado que se esfumó. Sonríe tras ser acusado de discriminación positiva: el acompañante local paga 10 afganis (20 centavos de dólar) y el extranjero, 100 (dos dólares).
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Pasión por el cine
En Charicar, un bullicioso pueblo tayiko a los pies del valle del Panchir, es día de mercado. En víspera de la fiesta nacional afgana, que se celebra hoy, hombres, mujeres y niños ocupan sus calles como otros hombres, mujeres y niños del Primer Mundo ocupan las suyas limpias y asfaltadas en los días previos a la Navidad.
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No fumar para morir mejor
En los países donde se puede morir por cualquier causa, sea de salud o armas, no se fuma o se fuma poco. Sucede en África. Allí sólo aspiran tabaco el hombre blanco y los negros que lo imitan. En el Irak de Sadam Husein, donde se moría de accidente político y se desaparecía para siempre en fosas comunes, la gente fumaba a dos manos, igual que con los invasores norteamericanos de gatillo fácil y con los coches bombas de nunca acabar que no dejan de ser otra forma morir politicamente.
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Los esclavos de la panadería de Kartace
El día de las elecciones, cuando todos tenían miedo a las bombas de los talibanes, Abdul Shokon se despertó como de costumbre a las tres de la madrugada. Su trabajo desde hace 20 años es mezclar harina, agua, sal y levadura hasta formar una masa compacta. No necesita pesos ni medidas. Sus dedos conocen de memoria cada movimiento y la presión exacta que deben aplicar sobre la masa para lograr la base perfecta del nan-i-afghani, el pan nacional de Afganistán.
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Democracia es comer como nosotros
Winston Churchill dijo que EE UU y Reino Unido eran dos países separados por un mismo idioma. Sucede también con los padres y los hijos; los hombres y las mujeres. Desde las palabras se pueden crear malos entendidos que después generan enfrentamientos, divorcios, fracasos políticos y guerras. En Afganistán, por ejemplo, Occidente llama democracia, y la celebra como un éxito, a una votación en la que la principal irregularidad es la pobreza que padecen sus habitantes, gentes valerosas que por el hecho de acudir el jueves a un colegio electoral se han jugado una porción de su vida, porque el resto de la vida se la juegan a diario.
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Cazadores de recompensas en Chicken St
Un pequeño ejército de niños pobres y algo sucios patrulla por Chicken Street en busca de extranjeros. No son peligrosos, sólo cazadores de recompensas con un radar en los ojos. Descubren a la presa en cuando ésta saca el pie del taxi y lo posa en el suelo. No sé si es el zapato, la bota o la zapatilla de 'tracking', la ropa informal o la manera segura de caminar por la vida lo que delata al foráneo. Hay algo en el movimiento apresurado del siglo XXI que resulta insólito en el Afganistán del XVI. No deben moverse igual por la vida quienes están acostumbrados al asfalto y a la mesa con mantel que quienes se enfrentan al reto cotidiano de multiplicar los panes y los peces, y es un decir, porque por lo general, aquí, sólo hay panes.