Este dicho tan popular y socorrido, ¿es realmente tan cierto como frecuente su uso?
Me explicaré:
Generalmente, cuando una persona está sola y se queja, o lamenta de su soledad, no falta quien le suelte esta frase que, aunque puede parecer muy cierta y quizás hasta lo sea, no deja de ser paradójica cuando quien la utiliza es alguien que aguanta lo que le echen por no verse solo.
Bueno, tal vez no esté aguantando ni soportando nada del otro mundo, sólo se deja llevar, sigue la corriente sin más emociones, sin más alicientes, sin más ilusiones… Cada día una fotocopia del anterior, por poner un ejemplo.
Admito, y vaya esto por delante, que lo que aquí plasmo no es aplicable a todo el mundo, incluso ni tan siquiera a la mayoría, pero… ¿os atreveríais a decir que no os suena de nada?