TIPOS DE ENAMORAMIENTO

John Alan Lee, psicólogo canadiense, afirma que pueden distinguirse seis tipos de enamoramiento, establece pues una tipología del enamoramiento que desde mi punto de vista resulta sumamente interesante, conformando un instrumento muy útil a la hora de analizar nuestros propios sentimientos y, por supuesto, también los de las personas que nos rodean.
La edición digital de una revista llamada AHORA (http://www.ahora.com.do/Edicion1273/DEPORTADA/tema1.html),
después de una breve introducción, describe así estas seis formas de enamorarse:

John Alan Lee partió de cuestiones tales como: si se enamora fácilmente o sólo después de conocer bien a su futura pareja. O si es de aquellas personas que juegan con los sentimientos del otro o se mete de cabeza en el romance.
Entiende que todo es una cuestión de estilo, hasta en la forma de amar, así que etiquetó sus seis estilos dándoles nombres de origen griego: Eros (el enamoramiento romántico), Ludus (la seducción como un fin en sí misma), Storge (el amor-amistad), Pragma (el cálculo de las ganancias y de las pérdidas), Manía (obsesión) y Agape (la entrega generosa).

Ágape (Todo para el otro):

Ágape, en griego significa altruismo, generosidad. La dedicación al otro viene siempre mucho antes del propio interés. Quien practica este estilo de amor se entrega totalmente a la relación y no le importa echar mano de cualquier cosa con tal de satisfacer ciertas voluntades (incluidos caprichos) de la persona amada. Invierte constantemente en la relación, aunque sus acciones no sean correspondidas. Se siente bien cuando el otro demuestra alegría. Es capaz de renunciar a su pareja si cree que puede ser más feliz con otra persona. Un ejemplo de Ágape en el cine es el personaje Teresa (Juliette Binoche) en “La Insustituible levedad del Ser” (1987), adaptación del libro de Milan Kundera. Por amor, ella soportaba la infidelidad de su amado, Tomás (Daniel Day-Lewis), un Ludus incorregible.

Eros (Corazón en llamas):

Eros es la pasión romántica de los poetas. Envuelve una fuerte atracción física y deseo sexual descomunal. Ocurre de repente y puede terminar de manera abrupta. El o ella no pueden controlar ese sentimiento intenso, casi irracional. Se pasan más de cuatro horas diarias pensando en el ser amado. Quien experimenta esa sensación no mide consecuencias. Solo una cosa importa: ser correspondido. Ese es el amor que sirve de tema en nueve de cada diez películas de Hollywood. Un ejemplo es “El Paciente Inglés” (1996), que retrata la trágica pasión de un cartógrafo húngaro (Ralph Fiennes) por la bella esposa (Kristin Thomas) de un explorador ingles en la víspera de la Segunda Guerra Mundial.

Ludus (Instinto de cazador):

En Ludus el amor es un juego que muchas veces no pasa de una noche de sexo. El desafío de la conquista es más atrayente que la persona que se intenta seducir. El conquistador evita los compromisos. Puede cultivar más de una relación al mismo tiempo. Aun cuando la relación es duradera, él busca encuentros fugaces durante el período. Si a usted le gusta el sexo, pero nunca se enamora, o si tiene un enredo nuevo cada dos semanas, su tipo puede ser Ludus. En la película “Relaciones Peligrosas” (1988), el vizconde de Valmont (John Malkovich) lleva ese estilo a extremos cuando seduce a la ingenua madame de Tourvel (Michelle Pfeiffer), una mujer casada que cree en la santidad del matrimonio, sólo para probar sus dotes de Don Juan.

Pragma (Contabilidad afectiva):

Pragma, como dice el nombre, es el estilo de quien prioriza el lado práctico de las cosas. El individuo evalúa todas las posibles implicaciones antes de embarcarse en un romance. Si el romance aparenta tener futuro, él invierte. Si no, desiste. Cultiva una lista de prerrequisitos para la pareja ideal y pondera mucho antes de comprometerse. Procura un buen padre o una buena madre para sus hijos y toma en cuenta la comodidad material. Está siempre lleno de preguntas. ¿Qué será lo que mi familia pensará? Si me caso, ¿cómo estaré de aquí a cinco años? En la película "El matrimonio de mi mejor amigo" (1998), Michael (Dermot Mulroney) ama a Julianne (Julia Roberts) pero decide casarse con Kimmy (Cameron Díaz), hija de un millonario.

Manía u obsesión (Fantasma de la pérdida):

Quien ya vivió una relación del tipo “montaña rusa”, un día en el paraíso y otro en el infierno, conoce el estilo Manía. Es el enamoramiento obsesivo y celoso. El individuo siempre encuentra que la persona amada no le corresponde de igual modo. Requiere inagotables pruebas de amor y es capaz de locuras para llamar la atención del ser amado. Tiene tanto miedo de que su pareja le abandone, que el ser amado acaba por irse de verdad. Manía es el lado oscuro de Eros, sostiene la psicóloga norteamericana Irene Frieze, de la Universidad de Pittsburgh. El "Otelo", de William Shakespeare, mata a su mujer en una crisis de celos.

Storge (Amigos con derecho a sexo):

Ciertos romances comienzan de una manera tan gradual que la pareja no sabe cuándo ni cómo comenzó. Ese tipo de historia encuadra en el estilo Storge, nombre de la divinidad griega de la amistad. La atracción física no es lo principal. Nada de noches incandescentes. Lo que cuenta es la confianza mutua y los valores que comparten. Los románticos desprecian ese tipo de relación. Aún así, en las investigaciones que se han hecho los amantes del tipo Storge revelan satisfacción con la vida afectiva. Un ejemplo del amor-compañero es el clásico "Bonnie and Clyde", de 1968, que cuenta la historia verídica de una pareja de gangsters, Bonnie Parker (Faye Dunaway) e Clyde Barrow (Warren Beatty), en los Estados Unidos de la década del 30. Detalle: Clyde sufría de impotencia sexual.

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Respuestas a esta discusión

Te refieres a lo que tradicionalmente se ha venido llamando "hacer una declaración de amor", es decir, comunicar lo que sientes a la persona que quieres, es ese un aspecto episódico y circunstancial al que no se refiere el texto que sirve de base a esta discusión.
Puede que sí, que si John Alan Lee te hubiera conocido, habría un séptimo tipo de enamoramiento que llevaría tu nombre.
Respondo a tu pregunta, Iris (¿con cuál te identificas tú?):
Yo soy un EROS (corazón en llamas) persistente y que no escarmienta, he pasado por cinco o seis enamoramientos de ese tipo en mi vida, soy un romántico empedernido y tiendo a enamorarme de esa manera. La cuestión es que ese tipo de enamoramiento actúa intensificando el ámbito de lo emocional, otogándole un predomio sobre lo racional que puede condicionar tu vida, y sostenido en el tiempo puede llegar a consumirte física y psicológicamente. He sufrido mucho, pero también he vivido intensos sentimientos y emociones, períodos y momentos vividos con intensidad y plenitud. Para el amante tipo EROS la felicidad está, como dice Alan Lee, en ser correspondido, que la persona que quieres se te entregue, es lo que te da la paz y el sosiego, mientras tanto vas como subido en una "montaña rusa" emocional, zarandeado por la "química del amor" (oxitocina, endorfinas...), alternando momentos de euforia y de depresión, si tienes alguna capacidad creativa, si eres capaz de sublimar lo que sientes de alguna manera, puedes tener por ahí algún tipo de desahogo (amor de poeta). Aspiro a reconvertir mi amor o a alcanzar con alguien el tipo STORGE (amigos con derecho a sexo). El sexo para mí es importante porque da plenitud a la comunicación con la persona que quieres. Siempre he pensado que cuerpo y alma son entidades indisociables, inseparables, las dos caras de la misma moneda, y a través del sexo perfectamente puede integrarse la comunicación con el otro a través de ambas realidades. El tipo STORGE quizá un ideal al que aspirar (al menos lo es para mí), es sostenible en el tiempo, da estabilidad y como dice el artículo las investigaciones revelan satisfacción afectiva en los amantes de este tipo.

Y tú, Iris, ¿con qué tipo te identificas tú?
Estoy de acuerdo plenamente contigo, kassandra, en que estos tipos de enamoramiento no se dan en estado puro, pienso también que lo normal es que coexistan elementos de varios tipos en un proceso de enamoramiento o que haya una evolución y se pase de un tipo a otro o que una misma persona tenga sucesivamente distintos tipos de enamoramiento... Lo que propone Alan Lee es un instrumento de análisis o de introspección que puede ayudar a entendernos a nosotros mismos y a los demás y, por supuesto, teresa, que es teoría, teoría basada en investigaciones, entrevistas y estudios de casos. Ciertamente, Iris, son definiciones generalistas, modelos genéricos, creo que el tono divulgativo del artículo no le hace demasiada justicia a la teoría de Alan Lee, que seguro presenta un contenido más riguroso y desarrollado que poco tiene que ver con el carácter sólo divulgativo y casi anecdótico del artículo que da pie a la presente discusión. Sería cuestión de buscar una información más completa. Pienso que no se deben despreciar estos intentos de profundizar en el ámbito de los sentimientos y las emociones, que nos ayudan como digo a comprendernos a nosotros mismos y a comprender a los demás. Los procesos educativos se centran todavía hoy en contenidos curriculares y destrezas cognitivas puramente intelectivas y olvidan en buena parte el ámbito de lo sentimental y lo emocional, cuando hoy sabemos ya (Darwin, Wechsler, Gadner, Payne, Goleman...) que la inteligencia o es emocional (es decir, integra los aspectos emocionales) o no es inteligencia.
A mí me resulta curiosa la tipología de Alan Lee y me ha servido para analizar algunos sentimientos experimentados por mí mismo, y también para comprender a personas que me rodean, ya me definí como tipo EROS que aspira a una satisfactoria estabilidad tipo STORGE, pero una amiga dice que tengo también bastante de LUDUS, lo cual yo no quería reconocer, y eso me ha dado que pensar...
Ocurre, Yessica, que algunos en ese terreno no maduramos nunca, lo dice un EROS que no escarmienta.
Por otra parte no tengo tan clara esa asociación que haces del tipo PRAGMA con madurez.

Ciertamente, Carlos, que el de MANÍA U OBSESIÓN es un infierno, conozco algún caso.
¿Y no se podría combinar un poquito de cada uno en diferentes y personales proporciones...? :-p
Sí, si de hecho eso es lo que ocurre en realidad, se pone uno a analizar el enamoramiento que vives o has vivido y encuentras ingredientes de varios tipos, una mezcla, puede que con predominio de uno o varios tipos.
Los tipos puros pueden darse pero creo que más frecuentemente se producen mezclas de elementos de varios.

Hola, tengo 18 años, mi enamorado también y necesito un poco de ayuda. 

Lo que ocurre es que mi primer amor fue un chico, luego ambos terminamos por motivos de enfriamiento.

Yo quedé super mal, pensé que no lo superaría. Después de 5 meses empecé a tener algo con mi mejor amigo, al inicio me negaba a que nuestra relación podría tener futuro, y lo comparaba todo el tiempo. Me di cuenta que yo no era igual, no estaba en las nubes, ni pensaba en el todo el día, después de 3 meses, nuestra relación va bien, ahora lo quiero mucho más, me preocupo por el, solo que el dice que esta enamorado de mí, pero no sé si yo siento lo mismo. No pierdo la cabeza por el, es totalmente agradable pasarla con el, (ya olvide a mi ex, aunque a veces lo recuerdo y me siento mal, pero esta casi superado), tenemos infinita confianza, solo que no tengo  mis primeros síntomas de enamoramiento. Tengo miedo que con lo que me paso antes.. no siento el enamoramiento de la misma forma, pero no lo sé ¿Se puede estar enamorada sin estos síntomas? (los de sentir que es platonico y eterno). 

Muchas gracias

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