Este es un relatito ameno que me sirve de excusa para hablar un poco de literatura. Espero les guste y me dejen un mensajito al respecto.
Saludos
UNA VISITA A CUT
El sábado pasado fui a casa de Cut. Hacía tiempo que no nos veíamos, así que nos alegramos mucho de estar juntos. Lo encontré cambiado, diferente, no sé; parecía como si alguien, otra persona, otro ser, hubiera penetrado en él, le hubiera ocupado el cuerpo. Tan raro lo encontré. Charlamos largo rato y como siempre su conversación era interesante, inteligente, amena y graciosa.
Nos reímos de todo y de todos. Sobre todo de nosotros mismos. De eso, de nosotros mismos, es de lo que más chistes hicimos. Tenemos esa facultad, la de no tomarnos demasiado en serio. Ojalá las personas no se tomaran tan en serio a ellos mismos y a sus circunstancias.
En un momento de la tarde sonó el teléfono. Era su chica. Una preciosa morena, de nombre Asil, que lo traía loco y por la que estaba hasta los huesos. Ella dijo, en media hora te necesito y él salió corriendo. Pero antes me dijo:
- Juan, quédate, voy a llevar a Asil a una reunión. Tiene el coche en el taller y estoy de chofer por horas. Volveré pronto. No te vayas y te invito a cenar. Tengo preparada una sorpresa que sé que te gustará.
- Coño, ni lo dudes. Te espero lo que haga falta.
Y dicho lo cual, salió.
Conocía aquella casa perfectamente. Me levanté y me fui derecho a la estantería a ver los libros. Cut tenía una colección envidiable. Aquella parte que tenía frente a mi era la zona de los clásicos, los libros de culto de Cut.
Me entretuve hojeando algunos.
Empecé por Un mundo feliz de Aldous Huxley. Que maravilloso libro. Creo haberlo leído cuatro o cinco veces.
Es increíble como en la década de los treinta en que fue escrita la obra, apareció en 1932, Huxley fuera capaz de adelantarse tanto a su tiempo.
En este libro, el autor anticipa el desarrollo en tecnología reproductiva, es decir, la fecundación in vitro, los cultivos humanos y la hipnopedia, el aprendizaje inducido en el sueño, que, combinadas, crean una sociedad que se supone feliz. El mundo aquí descrito es una utopía pero al detenernos en su contemplación, vemos que es irónica y ambigua. Según nos relata el autor, en este mundo se han erradicado la guerra y la pobreza y todos son permanentemente felices. Sin embargo, la ironía la encontramos en que para conseguir esta “felicidad” hemos tenido que prescindir de otras muchas cosas; la familia, el arte, la ciencia, la literatura, la religión, la filosofía, etcétera.
Es una época futura en que todas las personas son incubadas y mediante procesos químicos, predestinadas desde que nacen para pertenecer a una casta predeterminada:
Alfas, Betas, Gammas, Deltas y Epsilones. Cada casta está destinada a realizar ciertas tareas: los Alfas son la casta superior, altos, fuertes y guapos, por lo que realizan los trabajos que requieran de más inteligencia, son los jefes de departamento y de ahí para arriba, mientras que los Epsilones, son negros, bajos y rechonchos, llevan a cabo los trabajos más duros y arduos. A pesar de ello, todo el mundo es feliz, porque, desde su misma concepción, los embriones han sido condicionados y, desde que nacen, a los pequeños se les aplica hipnopedia mientras duermen para convencerlos de las ventajas de pertenecer a ese mundo y a sus castas; porque todas sus necesidades están satisfechas y porque en caso de sentirse mal tienen a su disposición el soma, una droga que es entregada por el Estado y que su consumo no es dañino y te da varias horas de placer, olvidando aquello que te hubiera molestado.
Dejé este ejemplar y cogí, estaban juntos, “El Alquimista” de Paulo Coelho. Pienso que es lo mejor, sin duda alguna, que ha escrito este hombre. Aparte de este libro, lo demás, a mi modo de ver, no vale mucho. Además, me revienta esa actitud de gurú espiritual con la que va por la vida. Pero la historia del joven Santiago, en “El Alquimista”, nos habla de los sueños y de los medios que utilizamos para alcanzarlos. Creo que aporta una serie de ideas muy simples y, a su vez, muy valiosas. Nos habla de conceptos como el de la “leyenda personal”, que debemos de encontrar y alcanzar y que expresa de la siguiente manera:
“Son aquellos sueños que siempre quisiste que se hicieran realidad”
Nos habla del “lenguaje del mundo”, del “alma universal”, de la “piedra filosofal”, del “elixir de la larga vida”, y en general nos introduce en el mundo de la alquimia. Es un cuento muy entrañable y que aporta cosas a quien sepa leer y entender.
Así, continué mirando y encontré “Las enseñanzas de Don Juan” de Carlos Castaneda. Este libro me impactó cuando lo leí con dieciocho años y tuvo gran influencia en mi devenir, pues me abrió las puertas de un mundo desconocido para mi entonces. No es un libro que recomiende actualmente ya que considero que sus enseñanzas no son relevantes para el mundo que nos toca vivir. Aún así, todo el que tenga interés por el mundo de las percepciones sensoriales y los estados de conciencia acrecentada, como así lo denominó el propio autor, tiene en “Las enseñanzas de Don Juan“ un buen manual de referencia.
La obra completa de Bukoswki ocupaba un lugar preferencial. Todas sus novelas, libros de relatos y sus libros de poemas. Siempre fue uno de los escritores favoritos de Cut y he de confesarlo, mio también. Este autor maldito, ya fallecido en el 94, símbolo del llamado “realismo sucio” y la literatura independiente fue muy prolífico y es uno de mis maestros y ha ejercido en mi literatura una clara influencia. Su estilo directo, sin concesiones, la crudeza de sus temas, sin pensar en la galería y su localización urbana me influyó fuertemente en mis comienzos.
Otro autor que me influyó y del que también estaba su obra completa fue el gran Heminway. También tenía una basta colección de novelas del siglo XIX de autores rusos, Turgueniev, Tostoi, Chejov, que gran cuentista, Pushkin, Gorka, el gran Dostoyeski, etcétera.
Y, entre estos libros, di con uno que llamó poderosamente mi atención. Lo cogí y en la solapa se podía leer:
DIARIO DE UN HOMBRE CANSADO
Lo abrí y hojeé sus páginas. Eran escritos del propio Cut, su diario personal. Ni me planteé la posibilidad de no leerlo, así que me puse manos a la obra. No tenía desperdicio. A continuación transcribo lo que allí leí:
“Desde el principio mismo debí de haberme ejercitado en no desear nada demasiado ardientemente. Desde el principio mismo fui independiente pero de forma falsa. No necesitaba a nadie porque quería ser libre, libre para hacer y dar sólo lo que dictaran mis caprichos. En cuanto esperaban algo de mí o me lo pedían, me plantaba. Esa fue la forma que adoptó mi independencia. En otras palabras, estaba corrompido, corrompido desde el principio. Como si mi madre me hubiera amamantado con veneno, y, aunque me destetó pronto, el veneno permaneció en mi organismo. Parece ser que, según me contaron, incluso cuando me destetó, me mostré completamente indiferente; la mayoría de los niños se rebelan, o fingen rebelarse, pero a mi me importaba un comino. Era un filósofo, siendo como era un monicaco, un niño de mantillas. Estaba contra la vida, por principio. Qué principio?. El principio de la futilidad. Todos los que me rodeaban luchaban sin cesar. Por mi parte, nunca hice un esfuerzo. Si parecía que hacía un esfuerzo, era sólo para agradar a alguien; en el fondo, me importaba un bledo. Más adelante, cuando ya había crecido, me enteré de que les costó un trabajo de mil demonios sacarme de la matriz. Lo entiendo perfectamente. A santo de qué moverse? Para qué iba a salir de un lugar agradable y cálido, un refugio acogedor donde te ofrecen todo gratis? El recuerdo más temprano que tengo es el frío de una habitación del parador nacional de Úbeda al que fuimos toda la familia. Cuando pienso en las gentes que viven en los países escandinavos, en Canadá, en Rusia. En esos países la gente tirita y finge que es tonificante. No en vano, el protestantismo, ese cristianismo que hizo del trabajo su virtud principal, surgió en países donde hace mucho frío. En todos los países donde hace frío la gente se mata a trabajar y, cuando tienen hijos, les predican el evangelio del trabajo, que, en el fondo, no es sino la doctrina de la inercia. Según Henry Miller, es probablemente de los anglosajones todas la ideas equivocadas que se hayan podido exponer en este mundo. Una de ellas la doctrina de la limpieza, por no hablar de la probidad. Son penosamente limpios, pero por dentro apestan. Ni una sola vez han abierto la puerta que conduce al alma; ni una sola vez se les ocurrió dar un salto a ciegas en la oscuridad. Pero bueno, dejemos a los anglosajones y a Miller.”
Deje de leer sus escritos, sus divagaciones. Y continué mirando su biblioteca. Repasándola, encontré otro de mis libros favoritos, “El clan del oso cavernario” de la doctora Auel. Este libro me introdujo, en su momento, en el mundo de la prehistoria y en la evolución del ser humano. La historia de la niña Ayla es deliciosa e instructiva a todos los niveles. Narra, de una manera novelada, el periodo de la historia en el cual se extinguieron los Neandertales, aquella raza humana que no pudo adaptarse y sobrevivir al estar menos evolucionada que la Cro-Magnon, de la que desciende el hombre moderno. Ayla, una niña Cro-magnon, queda sola tras un terremoto en el que perece su familia y es recogida por un grupo de Neandertales. A través de la niña, la autora nos traza una comparativa de las dos especies y nos muestra porque una raza sobrevivió y la otra no. Además de su mejor configuración física, los Cro-Magnones tenían un intelecto más desarrollado que les hacía más capaces para la supervivencia. Recomiendo la lectura de este libro y de toda la saga que surgió después, pues no sólo está magníficamente escrito, sino que además nos aporta datos y conocimientos sobre aquellos primeros hombres de los que descendemos.
Continuando con mi revisión di con “Rayuela”, probablemente uno de los diez mejores libros del siglo XX. Toda la obra de Julio Cortázar raya a muy alto nivel, pero pienso que Rayuela marca el tope creativo de este autor.
No es un libro fácil, pero con paciencia y un poco de tesón, sin duda obtendremos muy buenos momentos con su lectura.
En cuanto a los autores sudamericanos pude encontrar libros de Benedetti, sus relatos cortos y sus cuentos son, sin duda alguna, de lo mejor que se ha escrito en este género. Asimismo estaban los dos peruanos, Vargas Llosa y Bryce Echenique. Los dos son grandes maestros de la narrativa y aunque he gozado leyendo a ambos, me inclino por el segundo, Bryce, ya que me desagrada bastante el primero como persona. Vargas Llosa me cae bastante mal. Cuando Fujimori ganó las lecciones para la presidencia del Perú, Vargas Llosa se presentaba también. Es increíble que un chino, totalmente desconocido en aquel momento en los círculos políticos del país, le ganara unas elecciones a una persona tan popular como era Vargas. Pero el pueblo peruano no se fió de un hombre que no vivía en su país y que se presentaba como gran amigo de los americanos y que confiaba en una política capitalista agresiva. Lo castigaron por su soberbia y no ganó y lo que fue peor, las ganó Fujimori, que a la postre implantó una semidictadura y robó todo lo que quiso. Menudo favor les hizo Vargas Llosa a su país y a sus compatriotas. Cogí el libro de Bryce “Un mundo para Julios”, una auténtica obra de arte de la narrativa sudamericana y universal. Alrededor de la figura del niño Julius, Bryce pinta un fresco de la sociedad peruana de la década de los sesenta con grandes dosis de humor pero, sobre todo, crítico y muy acertado, con cierta ternura y en momentos despiadado.
Siguiendo en este continente me encuentro con la siempre encantadora Isabel Allende, sobrina del que fuera presidente de Chile, asesinado vilmente por los escuadrones de asalto del general golpista Augusto Pinochet, allá por el 11 de septiembre de 1973.
El realismo mágico de Isabel Allende es magnifico y tiene varias novelas de muy alto nivel. La más renombrada, “La casa de los espíritus”, es probablemente lo mejor de su obra, pero yo recomendaría “El plan infinito”, además de “Eva Luna”, “Paula” y la extraordinaria “La ciudad de las bestias”. Me gustó mucho su novela “Paula” escrita en memoria de su hija. Lo que tenía que haber sido un canto de dolor por su hija Paula, muerta en trágicas circunstancias, deja paso a una brillante novela en la que el recuento de los recuerdos de la infancia y los secretos comunes no tarda en convertirse en una especie de exorcismo contra la muerte al que se suman los restantes miembros del clan familiar hasta configurar un apasionado canto a la vida.
Hojeando un libro estaba cuando se abrió la puerta y entró Cut. Se rió al verme con un libro en la mano.
- Siempre que te sorprendo estás con un libro en la mano. No te cansas, por cierto, todavía escribes?
- Imagínate que horrible sería si por cualquier causa, no sé, un gobierno, una enfermedad, lo que sea, no pudiéramos leer. Creo que es el placer más grande que existe, exceptuando el que nos proporcionan las mujeres. Que harías si tuvieras que elegir entre leer o hacer el amor en lo que te queda de vida?
- Joder Juan, no me pongas en esa tesitura. Si que sería realmente jodido tener que elegir entre esos dos actos. Pero si te digo la verdad, creo que prescindiría del sexo.
- Jajaja, eso no te lo crees ni tú, con lo que te gusta.
- Pero dime, sigues escribiendo?
- Bueno, va por épocas. Actualmente si, suelo escribir por las noches. Relatos, algún poema y estoy tomando anotaciones para una novela corta. Ya sabes, creando personajes y elaborando un guión.
- Ya, te apetece cenar y seguimos hablando del tema?.
- Por supuesto.
Y pasamos a la cocina a preparar algo.
Jp
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